Cuando un órgano comienza a desintonizarse envía señales erróneas al resto del organismo teniendo como resultado una desregulación parcial o total que desconoce al órgano afectado, lo que tiene como consecuencia la generación de anticuerpos que pueden destruir el órgano en cuestión. Los equipos europeos (Hippocampus-BRT) que se utilizan, detectan las señales erróneas y las sincronizan con frecuencias armónicas preestablecidas mediante electrodos que van conectados al paciente.

 

La Biorresonancia nace en la década de los 70. Basada en la biofísica y en la teoría cuántica.

Sabemos que desde cualquier organismo vivo se generan ondas electromagnéticas medibles, que en un organismo sano corresponden a patrones armónicos (coherentes) definidos.

Ahora bien, cuando un órgano o sistema comienza a desequilibrarse, estas ondas entran en un estado de alteración (incoherente) mucho antes que surjan cambios en los patrones bioquímicos o físicos.

Cuando un órgano comienza a desintonizarse envía señales erróneas al resto del organismo teniendo como resultado una desregulación parcial o total que desconoce al órgano afectado, lo que tiene como consecuencia la generación de anticuerpos que pueden destruir el órgano en cuestión. Los equipos europeos (Hippocampus-BRT) que se utilizan, se encuentran certificados por la CE (Comunidad Europea). Detectan las señales erróneas y las sincronizan con frecuencias armónicas preestablecidas mediante electrodos que van conectados al paciente.

Estos equipos son utilizados de forma frecuente en terapia de biorresonancia para tratar cuadros hormonales, inmunológicos, depresivos y dolores crónicos.