METALES PESADOS – ¿QUÉ SON? – Y EL IMPACTO EN NUESTRA SALUD

La definición de metales pesados es muy ambigua no existiendo aún un consenso dentro del mundo científico. Se les denomina así por su peso atómico y su densidad.

Es por eso por lo que preferimos hablar de metales tóxicos, ya que existen metales pesados esenciales para la vida y, a su vez, metales no pesados tóxicos para el organismo.

Nuestro organismo a diario acumula desechos que cada vez le es más difícil lidiar con ellos. Por un lado, están aquellos provenientes de dietas mal equilibradas, malas digestiones producto de una flora intestinal inadecuada, la falta de ejercicio físico, tabaco, alcohol, estrés prolongado de alta intensidad y alta frecuencia. Así como productos de nuestro propio metabolismo como son la bilirrubina, la homocisteína, que poco a poco van alterando nuestro medio interno. A estos se agregan una serie de elementos tóxicos externos altamente conocidos como son los gases ambientales, disolventes, detergentes, fármacos etc. y los metales tóxicos.

Estos metales, son pequeñas partículas que se encuentran en los alimentos, el aire que estamos respirando, en el agua que ingerimos, en los productos de belleza y aseo.

Estos metales tienen un efecto acumulativo en el organismo, ya que le cuesta mucho trabajo eliminarlos.  Estos metales además compiten con otros micronutrientes esenciales impidiendo reacciones químicas fundamentales para la vida, teniendo como resultante la alteración de la síntesis de moléculas indispensables para la salud como son las hormonas, los anticuerpos o los neurotransmisores. Favoreciendo así la aparición de enfermedades irreversibles como muchas de las enfermedades neurodegenerativas o autoinmunes.

Lamentablemente, hoy estamos entre 500 y 1000 veces más expuestos a estos metales tóxicos que en la era preindustrial de fines del siglo XVIII, siendo que nuestra genética ha sido invariable en millones de años, por ende, no tenemos material genético para lidiar con esta fuerte alza.

Los metales provocan en el organismo una intoxicación lenta, paulatina y sus efectos dependen, en gran medida, de la tolerancia de nuestro metabolismo y de nuestra capacidad de quelación (este es el proceso mediante el cual los metales tóxicos se unen a moléculas orgánicas que facilitan su expulsión por orina o heces).

Desde nuestra vida fetal ya empezamos a acumular metales tóxicos que entran por la placenta, y desde el nacimiento las fuentes no hacen más que multiplicarse… leche materna (de ahí la importancia de cuidar alimentación pre y post parto), cremas, toallitas higiénicas…

Una vez dentro del organismo estos metales comienzan a bloquear la absorción de minerales esenciales como pueden ser el selenio, zinc, cromo… etc., producen defectos en la síntesis de proteínas, modifican las membranas lipídicas de nuestras células alterando así la entrada y salida de nutrientes de las células y aumentan el estrés oxidativo por el excesivo aumento de los radicales libres.

Existen metales tóxicos que sí o sí deben evitarse ya que siempre son tóxicos: Mercurio, Aluminio, Arsénico, Cadmio y Plomo. Otros que son beneficiosos en pequeñas concentraciones, pero que se comportan como tóxicos si hay exceso: Níquel, Cobalto, Germanio y Cobre.

Mercurio. Las fuentes de mercurio son variadas:

  • Amalgamas dentales (cuidado con removerlas ya que, para hacerlo, hay que pulverizarlas lo que las transforma en gases fácilmente absorbibles por nuestra mucosa oral y digestiva).
  •  Vacunas.
  • pescados y moluscos (lejos el más contaminado es el atún, ya que al ser el último en la cadena alimenticia, va acumulando el mercurio presente en los otros peces.).
  • Plásticos.
  • Tintas de impresión.
  • Pesticidas órgano-mercuriales.
  • Luces de neón y ampolletas económicas.

Aluminio. Lo encontramos en:

  • Agua de la llave, ya que el sulfato de aluminio es utilizado como bactericida.
  • Utensilios de cocina, ollas y sartenes de aluminio, papel aluminio con el cual envolvemos alimentos, latas de conserva y bebidas en lata.
  • Aditivos alimenticios como colorantes, conservantes y saborizantes.
  • Cosméticos.
  • Vacunas, la mayoría de las vacunas tienen hidróxido de aluminio.
  • Ciertos medicamentos, como muchos antiácidos.

Arsénico: Presente en:

  • Insecticidas.
  • Agroquímicos.
  • Ciertos cereales como trigo y arroz.

Cadmio: Lo encontramos en:

  • Humo del tabaco y de los tubos de escape de los automóviles.
  • Pilas.
  • Equipos electrónicos.
  • Revestimientos para evitar la corrosión de los metales.

Plomo:

  • Baterías de los autos.
  • Plástico PVC
  • Cristal y cerámica.
  • Municiones y artículos de pesca.
  • Ciertas tinturas de cabellos.

La lista de metales tóxicos es mucho mas abundante de los acá expuesto, están también: Antimonio (aguas minerales embotelladas en recipientes plásticos).  Plata (ciertos medicamentos como supositorios, colirios, gotas nasales, protectores gástricos…). Bario (Lubricantes, pesticidas, vulcanización). Níquel (Amalgamas dentales, prótesis…). Etc.

La sintomatología que produce la intoxicación de estos es muy variada y muchas veces difícil de diagnosticar ya que son producto de años de acumulación. En todo caso, ya variados son los estudios que poco a poco han ido haciendo ciertas asociaciones como Aluminio y Alzheimer. Arsénico y cáncer de Riñón y Vesícula. Mercurio y daño cerebral, de tiroides, trastornos inmunológicos.  Cadmio e insuficiencia respiratoria y renal. Etc…etc.

En las enfermedades crónico-degenerativas como las neurológicas, autoinmunes y cánceres ya la bibliografía es abundante como para demostrar que estos metales tóxicos tienen una relevancia en la génesis de la enfermedad.

También hemos señalado que algunos metales pesados en microdosis son fundamentales para las funciones biológicas del organismo, pero que en cantidades más grandes se comportan como tóxicos. Cabe acá resaltar, a propósito de la pandemia de Covid que se está viviendo, cómo la infodemia puede resultar nociva a la hora de prevenir y cómo el miedo que infunde nos puede llevar a tomar malas decisiones: por ejemplo el zinc es fundamental para el sistema inmune, pero con la auto medicamentación podemos rápidamente caer en niveles tóxicos que producen ataxia (falta de coordinación en los movimientos musculares), letargo, manifestaciones digestivas (nauseas, vómitos, pérdida del apetito), cefaleas y deficiencia de cobre etc.

Como vemos prevenir la exposición a los metales tóxicos vale la pena y es importante, aunque a estas alturas ya es imposible no estar expuestos a ellos es por eso por lo que en la Clínica y enfocados en la medicina de las 5P, tenemos los métodos necesarios para detectar intoxicación con metales tóxicos, al igual que podemos medir los minerales esenciales. Una vez detectado los excesos podemos, mediante la Homotoxicología y la Medicina Ortomolecular, fomentar los mecanismos de desintoxicación necesarios llamados métodos de quelación. Al igual que podemos dar las indicaciones necesarias para aumentar ciertos minerales llamados esenciales sin que por excesos empiecen a ser tóxicos. La clave está en la desintoxicación, ya que muchas veces sólo con eso, el organismo por sí solo ya es capaz de absorber los nutrientes esenciales. Una vez más, vale resaltar la importancia de la Vitamina C, ya que además de todas las propiedades que hemos expuesto en otros artículos, la Vitamina C es un excelente quelante, es decir es capaz de unirse a los metales tóxicos y arrastrarlos fuera del organismo a través de la orina.


Etienne Claudet Danus
Fundador y Director Clínica. Médico cirujano.